Ruta a pie por Arrecife: cine y mar
Descripción de la ruta
Arrecife es el gran núcleo de población de la isla, con 70.000 habitantes, más del 40% de los residentes totales de Lanzarote. Su crecimiento en los últimos siglos se ha debido sobre todo a su gran relación con el mar. La ciudad posee una de las marinas con mejores condiciones naturales de esta zona del Atlántico.
La capital de Lanzarote está ubicada en la zona de sotavento de la isla, al refugio de los vientos predominantes y de los grandes oleajes, en una gran bahía repleta de entradas, lagunas, bajas e islotes de gran riqueza medioambiental, pero que también sirvieron para favorecer un importante desarrollo portuario, vinculado tanto a la industria pesquera como a los negocios de exportación e importación. Su historia es muy marinera y lo que proponemos con esta ruta es conocer la ciudad a través de un paseo a pie por su avenida marítima. Descubriremos retazos de la esencia de Arrecife al mismo tiempo que disfrutaremos del recuerdo de buenas películas y de grandes vistas al mar. Además, la capital de Lanzarote tiene una muy buena oferta de ocio, cultura, tiendas y gastronomía. Una manera diferente de conocer Arrecife, especial para amantes del cine.
El punto de partida será en la entrada noreste, en la zona de los muelles, donde se ubica el Castillo de San José, fortificación del siglo XVIII que recuerda la amplia y dura etapa de la piratería en Lanzarote, que afectó mucho a Arrecife. En este castillo se halla el Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC) de Lanzarote, que destaca por su colección de grandes autores de los años 60 y 70 del siglo XX, y que además posee un restaurante con excelentes vistas al mar y los muelles de esta zona.
Desde el castillo, podemos ir bajando hace la zona de Porto Naos disfrutando de las estéticas vistas de las antiguas salinas que tenemos a la derecha, las cuales han salido brevemente en varias películas. Arrecife y Lanzarote llegaron a estar plagadas de infraestructuras salineras de este tipo a mediados del siglo XX, justo antes de que entraran en declive por la aparición de los sistemas de refrigeración. Lanzarote era una isla muy dedicada a la producción de sal marina porque se utilizaba para exportar pescado. Hasta los años ochenta del siglo XX, la gran fuente de economía en Lanzarote fue la pesca.
La esencia marinera de Lanzarote, cuyos barcos se dedicaron durante siglos a faenar, sobre todo, en la cercana costa africana, tenía su núcleo principal en Porto Naos o Puerto de Naos, la zona portuaria que está entre el castillo de San José y el centro de Arrecife y que se aprecia muy claramente en la película Oro rojo (1978). Este filme, escrito y dirigido por Alberto Vázquez Figueroa, contó con José Sacristán como protagonista (actor español con numerosos premios en cine y teatro) y Hugo Stiglitz de secundario (destacado actor mexicano al que Quentin Tarantino homenajeó poniéndole su nombre a un personaje principal de Inglorious bastards). La película tiene un argumento muy marinero y fue grabado con un Porto Naos bastante diferente al actual en sus infraestructuras, pero en pleno auge de la industria pesquera. Hoy en día la relevancia económica de la pesca es minoritaria, pero el actual Porto Naos también puede presumir del trajín de barcos que recoge durante la temporada de cruceros o de los grandes veleros y regatas que acoge Marina Lanzarote, el puerto deportivo que tiene en uno de sus lados, el cual alberga también una amplia oferta de restaurantes y tiendas.
Siguiendo por el paseo marítimo, vamos a llegar al Charco de San Ginés, pero antes nos encontraremos con una llamativa escultura que recuerda a El viejo y el mar, la famosa novela de Ernest Hemingway que fue llevada al cine por uno de los grandes actores del Hollywood clásico: Spencer Tracy. La relación de Lanzarote con esta película viene de nuevo por el mar. Para escribir la historia, Hemingway se inspiró en las historias del capitán del barco que tenía en Cuba, Gregorio Fuentes, un patrón nacido en Lanzarote que emigró joven a la Gran Antilla, como muchos lanzaroteños y lanzaroteñas hicieron en el pasado a Cuba y otros países de Latinoamérica.
El Charco de San Ginés es una antiquísima caldera volcánica que con la erosión terminó formando una laguna salada que actualmente es una de las zonas más bulliciosas de la ciudad. Residentes y, en menor medida, turistas se acercan a esta pintoresca ensenada de mar para tomar o comer algo a casi cualquier hora del día, siendo un lugar perfecto para hacer una parada. En cuanto a lo audiovisual, la principal recomendación es Tim Thaler, una famosa serie de televisión alemana de los años setenta que, en uno de sus capítulos, grabó una persecución en coche por la orilla cuando todavía se podía recorrer de esa manera, antes de que se construyera el paseo marítimo actual. Por cierto, si caminan por esta avenida verán un edificio mucho más grande que el resto, es el cine Atlántida, histórico espacio del séptimo arte en la isla que sigue ofreciendo pases cada día e incluso, en algunas salas y días de la semana establecidos, en versión original. El cine Atlántida es uno de los más grandes y lujosos de Canarias, y cada año alberga galas y actividades del Festival internacional de Cine de Lanzarote o de eventos y proyecciones de las jornadas audiovisuales Meetings FesTVal Lanzarote, evento que desde Lanzarote Film Commission coorganizamos con los promotores del Festival de TV de Vitoria-Gasteiz desde 2024 con la finalidad de promover encuentros profesionales con productoras y cadenas de TV y streaming nacionales, para impulsar el sector audiovisual en la isla.
De “El Charco”, como le llamamos los isleños, volvemos a la avenida marítima para contemplar el Castillo de San Gabriel y el puente de las Bolas, dos emblemáticas construcciones del siglo XVII que fueron destruidas varias veces en las incursiones de corsarios y piratas. Esta zona, junto a la cercana iglesia de San Ginés, configuran el centro histórico de la ciudad. Aquí se han grabado varias películas nacionales e internacionales de ambientación histórica, como la española Mararía o la italiana Mi querido doctor Gräsler. Todas ellas coincidieron en usar el llamado “muelle comercial” o “muelle viejo”, una infraestructura que está en el centro de la ciudad. El cine en la capital de Lanzarote tiene mucho de portuario, pero es que, como decía el historiador local, Agustín de la Hoz, “Arrecife fue puerto, antes que ciudad”. La primera película rodada en Lanzarote, un documental de la 20th Century Fox de 1925 tiene varias escenas de los muelles de Arrecife.
Estamos muy cerca de la calle Real o calle León y Castillo, la vía principal y más comercial del centro histórico de la ciudad. Ofrece tiendas, bares y comercios de muchos tipos, pero también rincones culturales, como las salsas de exposiciones en sus alrededores como la Casa Amarilla, la Casa Fajardo y Casa de la Cultura Agustín de la Hoz. Este último espacio tiene una escultura dedicada a Heraclio Niz, un antiguo deportista y policía local que destacó, entre otros terrenos, en el cine, puesto que participó como extra o ayudante de producción en varias decenas películas y serie de televisión rodadas en Canarias entre los años 50 y 80 del siglo XX. Era un hombre alto, fuerte, extrovertido y carismático que se hizo amigo de grandes estrellas que pasaron por la isla, como Raquel Welch, Omar Sharif o Julio Iglesias.
Callejeando por la parte antigua de Arrecife también podemos hacer referencia a dos películas más: Invasor, del director español Daniel Calparsoro y La ruta de Salina, una producción de serie B de los años setenta que trajo a Rita Hayworth en sus últimos años a filmar Lanzarote y que tiene a Quentin Tarantino como a uno de sus grandes defensores, de hecho, varios detalles de la estética de la serie Kill Bill se inspiran este filme como homenaje a él.
Y, por último, volvemos a la avenida marítima, a su última parte para recorrer lo que nos queda de la ciudad hasta su límite sur. Pasaremos por varios rincones significativos de la ciudad, podremos observar el Islote de Fermina o la playa del Reducto, donde veremos un edificio muy alto que domina todo el skyline de la ciudad, es el Arrecife Gran Hotel, una construcción que sale en otra película de culto: También los enanos empezaron pequeños, del director alemán Werner Herzog. En esta zona de la ciudad también encontramos numerosos restaurantes, bares o cafeterías donde tomarse algo y disfrutar del ambiente tras el paseo.
Track de la ruta
Rodajes










